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Tecnología accesible para emprendedores mayores de 40 años

Una parte importante del emprendimiento en Chile está compuesto por personas que inician o desarrollan sus negocios en etapas más avanzadas de su vida laboral. Muchos emprendedores mayores de 40 años y de 50 años encuentran en el emprendimiento una oportunidad para generar ingresos, desarrollar proyectos personales o reinventar su trayectoria profesional.

Sin embargo, este segmento enfrenta desafíos particulares cuando se trata de adoptar nuevas tecnologías. A diferencia de generaciones más jóvenes que han crecido en entornos digitales, muchos emprendedores adultos deben incorporar estas herramientas de manera más gradual.

Esto no significa que exista una barrera insalvable. De hecho, numerosos casos muestran que los emprendedores con mayor experiencia laboral pueden aprovechar las tecnologías digitales de manera muy efectiva cuando reciben el acompañamiento adecuado.

La combinación entre experiencia en el mercado, conocimiento del oficio y herramientas tecnológicas puede generar negocios altamente competitivos. El desafío es que las soluciones tecnológicas sean realmente accesibles, tanto en términos de costos como de facilidad de uso.

La tecnología no debe entenderse como un privilegio de las empresas más jóvenes o más tecnológicas. Cuando las herramientas digitales se vuelven accesibles y comprensibles, pueden convertirse en un poderoso aliado para emprendedores de todas las edades.

En un país donde el emprendimiento cumple un rol importante en la generación de ingresos y empleo, asegurar que la tecnología esté al alcance de todos los emprendedores es también una política de desarrollo productivo.

Digitalización de pymes: una deuda pendiente del desarrollo productivo

Durante los últimos años se ha hablado con frecuencia sobre la transformación digital de las empresas. Sin embargo, cuando se analiza la realidad de muchas pequeñas empresas en Chile, queda claro que la digitalización sigue siendo una tarea pendiente.

Muchas pymes aún operan con niveles básicos de digitalización. Procesos administrativos manuales, baja presencia en comercio electrónico, uso limitado de herramientas digitales para gestión o marketing son parte de una realidad que se repite en numerosos sectores productivos.

Esta situación no responde necesariamente a una falta de interés por parte de los emprendedores, sino a múltiples barreras que dificultan la adopción tecnológica. Falta de conocimiento técnico, escasez de tiempo, costos iniciales o incertidumbre sobre los beneficios reales de la digitalización pueden frenar la incorporación de nuevas herramientas.

Sin embargo, la evidencia muestra que las empresas que logran integrar herramientas digitales en su operación cotidiana tienden a mejorar su productividad, ampliar sus mercados y fortalecer su competitividad.

La pandemia aceleró este proceso en muchos sectores, obligando a miles de empresas a adoptar canales digitales de venta, comunicación y gestión. No obstante, una vez superada la emergencia sanitaria, el desafío ha sido consolidar estos avances y transformarlos en una estrategia permanente de desarrollo empresarial.

El sistema de fomento productivo chileno ha comenzado a avanzar en esta dirección. Instituciones como SERCOTEC han impulsado programas orientados a fortalecer las capacidades digitales de las pymes. Sin embargo, considerando la magnitud del universo emprendedor del país, estos esfuerzos aún resultan incipientes. Se requiere una articulación más amplia y coordinada con otras instituciones públicas, privadas y académicas que permita escalar estas iniciativas y generar una estrategia nacional de digitalización empresarial.

Digitalizar a emprendedores y pequeñas empresas no implica únicamente enseñar el uso de herramientas tecnológicas. Supone también transformar la manera en que las empresas gestionan sus procesos, toman decisiones, analizan información y se relacionan con sus clientes. En otras palabras, la digitalización debe entenderse como un cambio cultural en la forma de gestionar los negocios, más que como una simple incorporación de tecnología.

Inteligencia artificial y pequeñas empresas: una oportunidad real

La irrupción de la inteligencia artificial ha comenzado a transformar múltiples sectores de la economía mundial. Lo que hasta hace algunos años parecía una tecnología reservada para grandes corporaciones o centros de investigación hoy comienza a estar disponible para millones de personas a través de herramientas digitales accesibles y de bajo costo.

Para las pequeñas empresas, esta transformación abre una oportunidad que podría cambiar significativamente su forma de operar. Tradicionalmente, las pymes han enfrentado limitaciones estructurales en áreas como marketing, análisis de datos, gestión financiera o atención al cliente. Muchas de estas tareas requieren conocimientos especializados o equipos de trabajo que las pequeñas empresas simplemente no pueden costear.

La inteligencia artificial comienza a reducir esa brecha. Hoy es posible automatizar procesos administrativos, generar contenidos para redes sociales, analizar datos de clientes, mejorar la atención comercial o desarrollar estrategias de marketing digital utilizando herramientas basadas en inteligencia artificial.

Esto no significa que la tecnología sustituya el conocimiento empresarial, sino que lo amplifica. Un pequeño empresario que entiende su mercado puede utilizar estas herramientas para tomar mejores decisiones, mejorar su productividad y competir en condiciones más cercanas a las de empresas de mayor tamaño.

En Chile, el desafío no es solo tecnológico, sino también de adopción. Muchas pymes aún desconocen cómo aplicar estas herramientas en su negocio cotidiano. Aquí es donde las instituciones del ecosistema emprendedor pueden desempeñar un rol clave.

Programas de capacitación, asesorías empresariales y espacios de aprendizaje impulsados por instituciones como SERCOTEC o iniciativas de innovación promovidas por CORFO pueden facilitar la incorporación de estas tecnologías en las pequeñas empresas.

La inteligencia artificial no resolverá por sí sola los desafíos del emprendimiento, pero puede transformarse en una herramienta poderosa para mejorar la competitividad de miles de pequeñas empresas en el país.

El verdadero desafío será lograr que esta tecnología no quede concentrada en grandes empresas o sectores tecnológicos, sino que también llegue a los emprendedores y pequeñas empresas que sostienen gran parte de la economía local.