Las instituciones ¿Conversan?
Chile lleva años diciendo que es un país que impulsa el emprendimiento. Y en parte es cierto. Existen programas, fondos, capacitaciones, centros de apoyo, instituciones completas dedicadas a esto. Pero hay una pregunta incómoda que pocos se hacen: ¿el sistema está realmente diseñado para el emprendedor… o para funcionar entre instituciones? Porque cuando uno mira desde afuera, todo parece ordenado. Hay oferta, hay recursos, hay cobertura. Pero cuando uno entra al sistema —cuando se convierte en emprendedor— la experiencia es otra. Empieza la confusión. No está claro por dónde partir, no está claro a quién acudir, no está claro qué programa es el correcto. Y lo más crítico: no está claro qué viene después. El problema no es la falta de apoyo, es cómo se vive ese apoyo.
Hoy el sistema funciona más como una suma de iniciativas que como un camino estructurado. Cada institución cumple su rol, cada programa tiene su lógica, cada convocatoria tiene sus tiempos. Pero el emprendedor no vive el sistema por partes, lo vive como una sola experiencia. Y ahí es donde empiezan las grietas. Porque lo que debería ser un camino muchas veces se transforma en un laberinto, donde se repiten procesos, se duplican esfuerzos, se pierde tiempo valioso y, en muchos casos, se pierde motivación. El sistema existe, el apoyo también, pero eso no garantiza que funcione bien. Tener programas no es lo mismo que tener un sistema.
Aquí aparece el punto de fondo. Chile no tiene un problema de intención, tiene un problema de diseño. Y cuando el diseño falla, el impacto también. Porque no basta con llegar a muchos emprendedores, hay que lograr que avancen, que crezcan, que se sostengan, que evolucionen. Y eso requiere algo que hoy no está del todo resuelto: una experiencia coherente, conectada y progresiva. No se trata de crear más programas, se trata de entender mejor el recorrido del emprendedor, de simplificar, de ordenar, de conectar. Porque mientras eso no pase, seguiremos celebrando la cobertura, pero sin hacernos cargo del resultado.
Chile tiene todo para ser un país líder en emprendimiento. Pero para lograrlo necesita dar un paso incómodo: dejar de mirar la oferta y empezar a mirar la experiencia real del emprendedor. Porque ahí —y solo ahí— está la verdad del sistema. Es ahi el desafío de este nuevo gobierno a que Corfo-Sercotec-Fosis y otras puedan conversar y tener lineas base sin duplicaciones.
