SERCOTEC como motor de reactivación económica regional

Si Chile quiere volver a crecer a tasas cercanas al 4% o 5%, como se ha planteado en el debate económico reciente, el desafío no es únicamente macroeconómico. También requiere activar la economía real en los territorios donde operan miles de pequeñas empresas que sostienen gran parte del empleo local.

En ese contexto, instituciones como SERCOTEC pueden desempeñar un rol mucho más estratégico del que hoy tienen. Tradicionalmente el servicio ha sido visto como un administrador de programas de apoyo y subsidios para emprendedores. Sin embargo, su verdadera ventaja comparativa está en su presencia territorial y en el conocimiento directo de la pequeña empresa en todo el país.

Con oficinas y redes en prácticamente todas las regiones, SERCOTEC posee una infraestructura institucional que podría transformarse en una plataforma de ejecución económica regional. Esto implica avanzar desde una lógica de programas aislados hacia una estrategia orientada a activar economías locales, fortalecer cadenas productivas regionales y facilitar la formalización de nuevos negocios.

En un escenario donde el crecimiento económico vuelve a instalarse como prioridad, el desafío no es crear nuevas instituciones, sino aprovechar mejor las que ya existen. Si se logra alinear los instrumentos de fomento productivo con objetivos claros de crecimiento territorial, SERCOTEC podría transformarse en un actor clave para dinamizar la economía regional.

El desarrollo económico de Chile no depende solo de grandes proyectos de inversión. También depende de la capacidad de miles de pequeñas empresas para crecer, generar empleo y fortalecer la actividad económica local. Activar ese potencial es uno de los desafíos centrales del desarrollo productivo en los próximos años.

Cómo mejorar el acceso a compras públicas para pymes

El Estado es uno de los principales compradores de bienes y servicios en cualquier economía. En Chile, las compras públicas representan un volumen significativo de recursos que cada año se destinan a adquirir productos, servicios y soluciones para el funcionamiento del sector público.

Este mercado representa una oportunidad importante para miles de pequeñas empresas que podrían transformarse en proveedores del Estado. Sin embargo, en la práctica muchas pymes enfrentan dificultades para acceder a estas oportunidades.

Los procesos de compra pública suelen exigir requisitos administrativos, financieros o técnicos que pueden resultar complejos para empresas pequeñas. La preparación de propuestas, la capacidad de cumplir con plazos de ejecución o los requisitos de garantías pueden transformarse en barreras que limitan la participación de empresas de menor tamaño.

En este escenario, mejorar el acceso de las pymes a las compras públicas puede convertirse en una herramienta poderosa para impulsar el desarrollo empresarial.

Cuando una pequeña empresa logra transformarse en proveedora del Estado, no solo accede a nuevas oportunidades comerciales, sino que también fortalece su reputación, mejora su estabilidad financiera y adquiere experiencia en procesos formales de contratación.

Instituciones del ecosistema de fomento productivo han comenzado a trabajar en esta dirección. Programas de capacitación y acompañamiento empresarial impulsados por SERCOTEC han buscado preparar a emprendedores y pequeñas empresas para participar en procesos de licitación pública.

De manera complementaria, iniciativas impulsadas por CORFO en materia de desarrollo empresarial e innovación pueden ayudar a que las empresas mejoren sus capacidades productivas y puedan competir en mercados más exigentes.

Sin embargo, el desafío sigue siendo ampliar la participación efectiva de las pymes en las compras públicas. Simplificar procesos administrativos, mejorar la difusión de oportunidades de compra, fortalecer la capacitación empresarial y diseñar mecanismos que favorezcan la participación de empresas de menor tamaño pueden contribuir significativamente a este objetivo.

El Estado no solo regula o apoya a las empresas. También compra. Y cuando esas compras incorporan de manera más activa a las pequeñas empresas, se genera un impacto directo en el desarrollo productivo del país.

Acceso al financiamiento para pequeñas empresas en Chile

Uno de los temas más recurrentes en el debate sobre emprendimiento y desarrollo empresarial en Chile es el acceso al financiamiento. Para muchas pequeñas empresas, conseguir recursos para iniciar o expandir un negocio sigue siendo uno de los principales obstáculos para crecer.

Las instituciones financieras tradicionales suelen evaluar el riesgo de los créditos en función de historial financiero, garantías o estabilidad de ingresos. Este modelo, diseñado principalmente para empresas consolidadas, puede dejar fuera a numerosos emprendedores que recién comienzan o que operan en escalas más pequeñas.

Como resultado, muchas pequeñas empresas enfrentan dificultades para acceder a crédito formal, lo que limita sus posibilidades de invertir en equipamiento, contratar personal, mejorar su infraestructura o expandir sus operaciones.

El sistema de fomento productivo chileno ha intentado abordar este desafío mediante distintos instrumentos de apoyo. Programas de capital semilla, subsidios de inversión o iniciativas orientadas a fortalecer la gestión empresarial han sido impulsados por instituciones como SERCOTEC, buscando facilitar el inicio o consolidación de nuevos negocios.

De manera complementaria, CORFO ha desarrollado instrumentos financieros orientados a facilitar el acceso al crédito, promover la innovación empresarial y fortalecer el ecosistema de financiamiento para empresas en distintas etapas de desarrollo.

Sin embargo, el desafío sigue siendo amplio. El financiamiento para pequeñas empresas no puede depender exclusivamente de subsidios públicos o de instrumentos de corto plazo. También requiere fortalecer mecanismos que permitan integrar a las pymes al sistema financiero formal.

En este contexto, avanzar hacia esquemas de financiamiento más flexibles, fomentar instrumentos de garantía, promover el desarrollo de mercados de capital para empresas emergentes y fortalecer la educación financiera de los emprendedores son aspectos clave para mejorar el acceso al financiamiento.

El crecimiento económico de un país depende en gran medida de la capacidad de sus empresas para invertir, innovar y expandirse. Si las pequeñas empresas encuentran barreras estructurales para acceder a recursos financieros, el potencial de crecimiento del país se ve inevitablemente limitado.

Facilitar el acceso al financiamiento no es solo una política de apoyo al emprendimiento. Es una condición fundamental para fortalecer el desarrollo productivo y la generación de empleo.

El verdadero problema de las pymes no es la idea, es el mercado

Durante años, gran parte del discurso sobre emprendimiento ha puesto el foco en la generación de ideas de negocio. Programas de capacitación, concursos y actividades de innovación suelen centrarse en cómo identificar oportunidades, desarrollar modelos de negocio o construir propuestas de valor atractivas. Sin embargo, cuando se observa la realidad de muchas pequeñas empresas en Chile, el principal desafío no está en la idea inicial, sino en la capacidad de acceder y mantenerse en el mercado.

Miles de emprendedores logran iniciar actividades económicas cada año. El problema aparece después: vender de manera sostenida, escalar el negocio y consolidar una base de clientes que permita sostener la empresa en el tiempo.

El mercado es exigente, competitivo y muchas veces concentrado. Las pequeñas empresas suelen enfrentarse a barreras significativas para acceder a canales de comercialización, redes de distribución o espacios donde posicionar sus productos y servicios. Esto se vuelve especialmente complejo en sectores donde las grandes empresas dominan el acceso a los consumidores o donde las cadenas de comercialización tienen altos niveles de concentración.

Abrir espacios de comercialización, fortalecer redes empresariales, facilitar el acceso a cadenas de valor y promover la compra de bienes y servicios a empresas de menor tamaño puede generar un impacto mucho más significativo que muchos instrumentos tradicionales de apoyo.

El emprendimiento no se sostiene únicamente con buenas ideas. Se sostiene con ventas, clientes y mercados que permitan transformar esas ideas en empresas capaces de crecer y generar empleo.

Tecnología accesible para emprendedores mayores de 40 años

Una parte importante del emprendimiento en Chile está compuesto por personas que inician o desarrollan sus negocios en etapas más avanzadas de su vida laboral. Muchos emprendedores mayores de 40 años y de 50 años encuentran en el emprendimiento una oportunidad para generar ingresos, desarrollar proyectos personales o reinventar su trayectoria profesional.

Sin embargo, este segmento enfrenta desafíos particulares cuando se trata de adoptar nuevas tecnologías. A diferencia de generaciones más jóvenes que han crecido en entornos digitales, muchos emprendedores adultos deben incorporar estas herramientas de manera más gradual.

Esto no significa que exista una barrera insalvable. De hecho, numerosos casos muestran que los emprendedores con mayor experiencia laboral pueden aprovechar las tecnologías digitales de manera muy efectiva cuando reciben el acompañamiento adecuado.

La combinación entre experiencia en el mercado, conocimiento del oficio y herramientas tecnológicas puede generar negocios altamente competitivos. El desafío es que las soluciones tecnológicas sean realmente accesibles, tanto en términos de costos como de facilidad de uso.

La tecnología no debe entenderse como un privilegio de las empresas más jóvenes o más tecnológicas. Cuando las herramientas digitales se vuelven accesibles y comprensibles, pueden convertirse en un poderoso aliado para emprendedores de todas las edades.

En un país donde el emprendimiento cumple un rol importante en la generación de ingresos y empleo, asegurar que la tecnología esté al alcance de todos los emprendedores es también una política de desarrollo productivo.

Chile inicia un nuevo ciclo con foco en crecimiento, inversión y empresas

José Antonio Kast como nuevo Presidente de Chile abre una etapa que muchos actores del mundo productivo ven como una oportunidad para retomar una agenda clara de crecimiento económico, inversión y fortalecimiento de las empresas. Después de años marcados por bajo dinamismo económico, incertidumbre regulatoria y dificultades para impulsar proyectos productivos, el país enfrenta ahora el desafío de recuperar el crecimiento como prioridad central de la política pública.

Uno de los elementos más destacados del nuevo ciclo político es la señal que se entrega al mundo empresarial y a los inversionistas: la economía vuelve a ocupar un lugar central en la agenda del Estado. Una mirada orientada al crecimiento, a la generación de empleo y al fortalecimiento del sector privado puede contribuir a reactivar la inversión y a recuperar la confianza en la economía chilena.

Durante los últimos años, diversos analistas y medios económicos han señalado que el bajo crecimiento ha sido uno de los principales problemas que ha enfrentado el país. Sin crecimiento sostenido resulta difícil mejorar salarios, generar empleo de calidad o fortalecer las oportunidades para miles de pequeñas y medianas empresas que sostienen gran parte de la actividad económica.

En ese contexto, una agenda económica que promueva la productividad, la inversión y el desarrollo empresarial adquiere especial relevancia. Fortalecer la capacidad de las empresas para crecer, innovar y competir no solo beneficia al sector privado, sino que también tiene un impacto directo en el bienestar de las personas a través de la creación de empleo y el dinamismo económico.

Las pequeñas empresas cumplen un rol fundamental en este proceso. En Chile, miles de pymes generan oportunidades laborales, desarrollan economías locales y contribuyen al tejido productivo del país. Sin embargo, para que estas empresas puedan crecer necesitan un entorno que facilite la actividad económica, reduzca barreras innecesarias y entregue mayor certeza para invertir.

En este escenario, instituciones del sistema de fomento productivo como SERCOTEC y CORFO pueden desempeñar un rol relevante si logran orientar sus instrumentos hacia el fortalecimiento de la productividad empresarial, la innovación y el desarrollo de nuevos mercados.

La experiencia internacional muestra que los países que logran crecer de manera sostenida son aquellos que promueven entornos favorables para la inversión, la innovación y el desarrollo empresarial. Una economía dinámica necesita reglas claras, instituciones eficientes y políticas públicas orientadas a facilitar la actividad productiva.

El nuevo ciclo político abre la posibilidad de avanzar en esa dirección. Impulsar una agenda de crecimiento económico, fortalecer el desarrollo de las pequeñas empresas y promover la inversión productiva pueden transformarse en pilares fundamentales para el desarrollo de Chile en los próximos años.

Más allá de las diferencias políticas, el desafío que enfrenta el país es claro: construir condiciones que permitan que las empresas crezcan, que se generen nuevos empleos y que la economía recupere su capacidad de avanzar con mayor dinamismo. En ese camino, el fortalecimiento de la productividad empresarial y el desarrollo del sector productivo serán claves para el futuro económico de Chile.

Muy bien Chile!!!

Digitalización de pymes: una deuda pendiente del desarrollo productivo

Durante los últimos años se ha hablado con frecuencia sobre la transformación digital de las empresas. Sin embargo, cuando se analiza la realidad de muchas pequeñas empresas en Chile, queda claro que la digitalización sigue siendo una tarea pendiente.

Muchas pymes aún operan con niveles básicos de digitalización. Procesos administrativos manuales, baja presencia en comercio electrónico, uso limitado de herramientas digitales para gestión o marketing son parte de una realidad que se repite en numerosos sectores productivos.

Esta situación no responde necesariamente a una falta de interés por parte de los emprendedores, sino a múltiples barreras que dificultan la adopción tecnológica. Falta de conocimiento técnico, escasez de tiempo, costos iniciales o incertidumbre sobre los beneficios reales de la digitalización pueden frenar la incorporación de nuevas herramientas.

Sin embargo, la evidencia muestra que las empresas que logran integrar herramientas digitales en su operación cotidiana tienden a mejorar su productividad, ampliar sus mercados y fortalecer su competitividad.

La pandemia aceleró este proceso en muchos sectores, obligando a miles de empresas a adoptar canales digitales de venta, comunicación y gestión. No obstante, una vez superada la emergencia sanitaria, el desafío ha sido consolidar estos avances y transformarlos en una estrategia permanente de desarrollo empresarial.

El sistema de fomento productivo chileno ha comenzado a avanzar en esta dirección. Instituciones como SERCOTEC han impulsado programas orientados a fortalecer las capacidades digitales de las pymes. Sin embargo, considerando la magnitud del universo emprendedor del país, estos esfuerzos aún resultan incipientes. Se requiere una articulación más amplia y coordinada con otras instituciones públicas, privadas y académicas que permita escalar estas iniciativas y generar una estrategia nacional de digitalización empresarial.

Digitalizar a emprendedores y pequeñas empresas no implica únicamente enseñar el uso de herramientas tecnológicas. Supone también transformar la manera en que las empresas gestionan sus procesos, toman decisiones, analizan información y se relacionan con sus clientes. En otras palabras, la digitalización debe entenderse como un cambio cultural en la forma de gestionar los negocios, más que como una simple incorporación de tecnología.

Inteligencia artificial y pequeñas empresas: una oportunidad real

La irrupción de la inteligencia artificial ha comenzado a transformar múltiples sectores de la economía mundial. Lo que hasta hace algunos años parecía una tecnología reservada para grandes corporaciones o centros de investigación hoy comienza a estar disponible para millones de personas a través de herramientas digitales accesibles y de bajo costo.

Para las pequeñas empresas, esta transformación abre una oportunidad que podría cambiar significativamente su forma de operar. Tradicionalmente, las pymes han enfrentado limitaciones estructurales en áreas como marketing, análisis de datos, gestión financiera o atención al cliente. Muchas de estas tareas requieren conocimientos especializados o equipos de trabajo que las pequeñas empresas simplemente no pueden costear.

La inteligencia artificial comienza a reducir esa brecha. Hoy es posible automatizar procesos administrativos, generar contenidos para redes sociales, analizar datos de clientes, mejorar la atención comercial o desarrollar estrategias de marketing digital utilizando herramientas basadas en inteligencia artificial.

Esto no significa que la tecnología sustituya el conocimiento empresarial, sino que lo amplifica. Un pequeño empresario que entiende su mercado puede utilizar estas herramientas para tomar mejores decisiones, mejorar su productividad y competir en condiciones más cercanas a las de empresas de mayor tamaño.

En Chile, el desafío no es solo tecnológico, sino también de adopción. Muchas pymes aún desconocen cómo aplicar estas herramientas en su negocio cotidiano. Aquí es donde las instituciones del ecosistema emprendedor pueden desempeñar un rol clave.

Programas de capacitación, asesorías empresariales y espacios de aprendizaje impulsados por instituciones como SERCOTEC o iniciativas de innovación promovidas por CORFO pueden facilitar la incorporación de estas tecnologías en las pequeñas empresas.

La inteligencia artificial no resolverá por sí sola los desafíos del emprendimiento, pero puede transformarse en una herramienta poderosa para mejorar la competitividad de miles de pequeñas empresas en el país.

El verdadero desafío será lograr que esta tecnología no quede concentrada en grandes empresas o sectores tecnológicos, sino que también llegue a los emprendedores y pequeñas empresas que sostienen gran parte de la economía local.

Los ecosistemas emprendedores regionales: una clave para el desarrollo

El emprendimiento no ocurre en el vacío. Las empresas nacen, crecen o desaparecen dentro de entornos económicos y sociales que influyen directamente en sus posibilidades de éxito. Estos entornos son lo que comúnmente se denomina ecosistemas emprendedores.

Un ecosistema emprendedor está compuesto por múltiples actores: emprendedores, empresas consolidadas, universidades, instituciones públicas, redes de financiamiento, centros de innovación, gremios y organizaciones de apoyo empresarial. Cuando estos actores interactúan de manera coordinada, se generan condiciones más favorables para el desarrollo de nuevas empresas.

Sin embargo, el desafío de los ecosistemas emprendedores regionales no es solo la existencia de programas o instituciones. También requiere una cultura de colaboración, redes empresariales activas y una articulación efectiva entre actores públicos y privados.

Cuando estos elementos se combinan adecuadamente, los territorios comienzan a generar dinámicas económicas propias. Surgen nuevas empresas, se fortalecen cadenas productivas locales y aparecen oportunidades de innovación.

La experiencia internacional muestra que las regiones que logran consolidar ecosistemas emprendedores suelen experimentar mayores niveles de crecimiento económico y generación de empleo.

En el caso chileno, avanzar en la consolidación de estos ecosistemas regionales puede transformarse en una de las estrategias más efectivas para impulsar el desarrollo productivo del país.

El emprendimiento regional no solo contribuye a diversificar la economía, sino también a construir territorios más dinámicos, resilientes y capaces de generar oportunidades para sus habitantes.

Municipios y desarrollo económico local

Los municipios suelen ser reconocidos principalmente por su rol en servicios comunitarios, infraestructura urbana o gestión territorial. Sin embargo, existe una dimensión cada vez más relevante en su trabajo: el desarrollo económico local.

En muchas comunas del país, especialmente fuera de las grandes ciudades, los municipios se han transformado en actores clave para promover el emprendimiento, apoyar a pequeñas empresas y generar oportunidades económicas para sus habitantes. Las oficinas de fomento productivo, las ferias locales, los programas de capacitación o la articulación con instituciones públicas son ejemplos concretos de este trabajo.

El desarrollo económico local se basa en una idea simple pero poderosa: las soluciones para impulsar la economía muchas veces se encuentran en el propio territorio. Los municipios conocen las características productivas de su comuna, las necesidades de sus emprendedores y las oportunidades que pueden surgir en su entorno.

Cuando los gobiernos locales trabajan coordinadamente con instituciones del sistema de fomento productivo, el impacto puede ser significativo. Programas impulsados por SERCOTEC, como asesorías empresariales o capacitaciones para emprendedores, suelen desplegarse en coordinación con los municipios, permitiendo acercar estas herramientas a la comunidad.

Por su parte, iniciativas impulsadas por CORFO relacionadas con innovación, desarrollo productivo o fortalecimiento de sectores económicos regionales también pueden articularse con actores locales para potenciar su impacto.

El municipio, en este contexto, cumple un rol de articulador. Conecta a los emprendedores con programas de apoyo, identifica oportunidades productivas y facilita la colaboración entre distintos actores del territorio.

En un escenario donde la descentralización y el desarrollo regional son temas cada vez más relevantes, fortalecer las capacidades de los municipios en materia de desarrollo económico local se vuelve una tarea estratégica.

Cuando el gobierno local se involucra activamente en la promoción del emprendimiento y el apoyo a las pequeñas empresas, la economía del territorio comienza a mostrar señales de dinamismo que pueden transformarse en oportunidades reales para la comunidad.

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