Chile necesita más empresarios, no solo más emprendedores
Durante las últimas décadas, el emprendimiento ha sido promovido como una de las principales vías para el desarrollo económico y la movilidad social en Chile. Programas públicos, incubadoras, fondos concursables y múltiples iniciativas han incentivado a miles de personas a iniciar proyectos propios. Sin embargo, el desafío actual ya no es solo crear más emprendedores, sino lograr que más de ellos se transformen en empresarios.
La diferencia no es menor. Emprender muchas veces responde a una necesidad inmediata de generar ingresos, mientras que construir una empresa implica consolidar un modelo de negocio sostenible, generar empleo y aportar de manera estable al crecimiento económico. En Chile, una parte importante del emprendimiento surge por necesidad y no por oportunidad, lo que explica por qué muchos proyectos nacen con baja escala y alta fragilidad.
Diversos estudios del ecosistema emprendedor han señalado que la mayor brecha no está en la creación de nuevas iniciativas, sino en su capacidad de crecimiento. El país cuenta con miles de emprendedores, pero aún necesita más empresas capaces de escalar, innovar y competir en mercados más amplios.
La política pública tiene aquí un rol clave. Durante años se ha puesto énfasis en el inicio del emprendimiento, pero el desafío de la próxima etapa es acompañar el tránsito desde el emprendimiento hacia la empresa. Esto implica acceso a financiamiento adecuado, redes comerciales, acompañamiento técnico y un entorno regulatorio que facilite el crecimiento.
El desarrollo económico de Chile dependerá en buena medida de su capacidad para fortalecer su tejido empresarial. Los emprendedores son el punto de partida, pero son los empresarios quienes finalmente generan empleo, invierten en el territorio y contribuyen al desarrollo productivo del país.

